Por: Agencias

A través de un análisis publicado en el Australasian Journal of Philosophy, investigadores sostienen que la relación entre los humanos y sus teléfonos celulares es, desde un punto de vista evolutivo, similar a un parásito.

Este paralelo surge por una dinámica donde dicha tecnología se beneficia de las personas y los humanos pagan con falta de sueño, relaciones sociales débiles y diversos trastornos del estado de ánimo.

Según los investigadores, no basta con decisiones individuales. Estamos superados por el poder y la información que manejan las grandes empresas tecnológicas.

Necesitamos estrategias colectivas. Medidas como la prohibición de redes sociales para menores, como ha propuesto el gobierno australiano, o restricciones legales sobre el diseño adictivo de aplicaciones y la recopilación de datos podrían ser un primer paso para recuperar el equilibrio.

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