Un estudiante de la Escuela Secundaria Buffalo Creek, en Estados Unidos se llenó el cuerpo de desodorante, tal vez porque tiene un intenso problema de sudoración y mal olor, porque no se bañó y pensó que así ocultaría el olor.
Como haya sido, el caso es que para nada le resultó, porque era tan fuerte el olor que despedía que el conductor tuvo que detener su marcha y llamar a los servicios de emergencia para que evacuaran la unidad.
Luego de varias quejas de los pasajeros sobre un olor muy fuerte y extraño, el conductor decidió parar y llamar para reportar la emergencia, así que de inmediato acudieron los bomberos porque creyeron que se podría tratar de algo peligroso.
Luego de entrevistar a los 30 estudiantes que iban a bordo del transporte escolar y de hacer una inspección, dieron con un jovencito que era el responsable de todo el alboroto.
Para protegerse del frío, el autobús tenía encendida la calefacción y todas las ventanas cerradas, lo que incrementó el olor de este jovencito, quien probablemente se roció toda la botella, aunque no se sabe si lo hizo para molestar, como una broma o todavía no sabe cuál es la cantidad correcta que debe usar.
Luego de una revisión a cada uno de los estudiantes se determinó que no había ningún riesgo, aunque de cualquier forma la escuela envió otro autobús para que los jóvenes pudieran llegar a sus hogares.