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Debido a los actos fúnebres que se realizan para despedir al sumo pontífice de la iglesia católica, la capital italiana se prepara para semanas de intensa actividad que se prolongarán hasta mayo cuando se realice el cónclave, donde los cardenales elegirán al nuevo papa.
El desafío logístico y de seguridad es colosal. Se estima la llegada de entre 150 y 170 delegaciones extranjeras, entre ellas importantes líderes como el presidente estadounidense Donald Trump, los mandatarios de Brasil y Argentina, los reyes de España y Bélgica, y el príncipe Guillermo de Reino Unido.
Desde el miércoles, con la llegada del féretro del papa a la Basílica de San Pedro, las autoridades italianas cerraron completamente los accesos al Vaticano y las calles adyacentes.
Así mismo, se ha desplegado un total de 2.000 agentes de la policía y se ha establecido rigurosos controles de seguridad que incluyen revisiones de mochilas, escáneres de rayos X y patrullajes constantes.
También, se movilizarán entre 2.000 y 2.500 voluntarios para asistir a los fieles que acudan a la plaza de San Pedro.
Además, unos 500 médicos y enfermeros, junto con ambulancias, estarán disponibles en la zona gracias a la coordinación con la región del Lacio.