Foto: cortesía.
Un inesperado y emotivo momento se vivió durante la representación del Vía Crucis, cuando un perro callejero irrumpió en la escena al percibir el aparente sufrimiento del actor que personificaba a Jesús.
Según testigos, el peludito, visiblemente alterado, comenzó a ladrar a quienes interpretaban a los guardias y hasta jaló sus vestiduras, como si intentara detener lo que creía era una agresión real. La escena sorprendió a los asistentes, quienes pasaron del asombro a la ternura en cuestión de segundos.
El momento más conmovedor ocurrió cuando el perro se acercó al joven que yacía en el suelo, permaneciendo a su lado como si intentara consolarlo, demostrando una nobleza y empatía que tocó el corazón de todos los presentes.