Por: Agencias

Está claro que Mourinho no sabe controlar sus emociones en el banquillo, lo ha demostrado a lo largo de su dilatada carrera en los banquillos: Chelsea, Real Madrid, Manchester United, Tottenham… Y lo sigue haciendo. El entrenador siempre ha dejado huella, tanto para bien como para mal.

Y es que durante el gran duelo de Estambul disputado esta noche entre el Fenerbahçe y el Galatasaray, ‘The Special One’ recuperó su versión más macarra.

Mourinho le salió la vena pandillera y, ni corto ni perezoso, agarró por la nariz a su homónimo Okan Buruk al final del encuentro que su equipo perdió frente al eterno rival (1-2).

Buruk puso de su parte y cayó al suelo como un bloque de hormigón. El duelo acabó con una tangana de dimensiones monumentales entre jugadores y cuerpo técnico de ambos equipos.

El duelo de la capital otomana finalizó con victoria visitante por 1-2, lo que supuso la eliminación del Fenerbahçe en cuartos de final del torneo copero. A los de José Mourinho les queda ahora la baza de la Süperlig, donde son segundos a seis puntos, con un partido menos, por detrás precisamente del Galatasaray.

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