Por: Agencias

Michele Dal Forno, de Verona, Italia, afirma que volvería hacerlo sin dudar, sobre el acto heroico de defender a una jovencita que era víctima de un acto delincuencial en el cual quedó marcado en el rostro con un corte que recorre su mejía y bajo su nariz.

El muchacho, quien es repartidor, dice no pensar en los daños que sufrió. Tampoco repara en el adolescente de 16 años que ahora está en la cárcel y quien cometió el acto delincuencial, tras pasearse por el barrio con aire desafiante y un objeto cortante en el bolsillo.

Ese sujeto menor de edad fue quien cortó la cara de Michele cuando defendió a una estudiante que era agredida. El joven estaba trabajando en ese momento de repartidor de comida.

El corte dejó una cicatriz en la cara para siempre. «Creo que se necesitaron unos sesenta puntos. También me cortó un pedazo de la nariz y los médicos dicen que la cicatriz quedará pero que la cirugía, hoy en día, puede hacer grandes cosas. Eso espero…», dijo Michele al diario Corriere.

Sobre el hecho recuerda: «Acababa de entregar las pizzas en un departamento y me dirigí a pie hasta el punto donde había estacionado la moto. Debían ser las 20:30 de la noche. Escuché voces alteradas y me fijé en una niña, a la que solo conozco de vista, discutiendo con dos adolescentes bastante amenazantes, que le gritaban».

«Me acerqué, la saludé y le pregunté si necesitaba ayuda. Ella respondió que todo estaba bien pero obviamente estaba muy asustada. De todos modos, uno de los dos se acercó a mí y empezó a caminar a mi alrededor, insultándome y repitiendo que tenía que volver a entregar las pizzas y ocuparme de mis propios asuntos», detalló el repartidor.

«Solo le pregunté qué tenía para mirarme así y mientras tanto escuché a la chica llorar y decir que tenía miedo y rogarles que me dejaran en paz. Quizás ya había entendido cómo terminaría…», explicó.

En ese momento, el otro chico se acercó al joven de 21 años. Tenía las manos en los bolsillos. Le dijo a su amigo: ‘No te preocupes, yo me encargo’. Cuando estuvo a un metro de distancia, sacó el cuchillo y de un golpe me cortó la cara. Todo fue muy rápido, ni siquiera tuve tiempo de darme cuenta de que estaba armado», recordó. Los dos chicos huyeron inmediatamente.

El agresor fue detenido. «No me siento como un superhéroe, pero sé que lo volvería a hacer: si una persona más débil está en dificultades, lo correcto es intervenir», concluyó el joven.

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San Salvador, El Salvador

Redacción

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