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En Honduras, el Sistema Nacional de Emergencias 911 recibe cada día entre 7,000 y 8,000 llamadas, pero en jornadas críticas la cifra puede escalar hasta 11,000 reportes.
El problema no es la demanda, es el uso irresponsable. De ese volumen, apenas unas 900 emergencias logran confirmarse como reales, dejando en evidencia una saturación provocada, en gran medida, por llamadas falsas o sin fundamento.
El director de la Unidad de Respuesta de Emergencia Médica del 911, Dennis Cano, lo resume sin rodeos: el sistema está siendo frenado por quienes lo utilizan como juego.
“Nos preocupa que una gran parte de las llamadas no sean ciertas. Pedimos a la población que no juegue con las líneas del 911, porque esto retrasa la atención de quienes realmente lo necesitan”, detalló.
Por tal razón, las autoridades han ejecutado un reordenamiento estratégico de ambulancias, trasladando unidades desde municipios con menor demanda como: Orica, Minas de Oro y Marale, hacia zonas más pobladas como Guaimaca, donde la presión sobre el sistema es mayor.