Por: Redacción El Blog

El Tribunal Sexto Contra el Crimen Organizado de San Salvador, juez dos, continúa el juicio contra 485 sujetos señalados como ranfleros históricos, ranfleros de penales, ranfleros de la calle, corredores de programa y clica.

En la cuarta jornada, realizada el lunes 27 de abril, declaró un perito de la Fiscalía General de la República (FGR) especializado en extracción y análisis de datos de dispositivos electrónicos, quien mostró, mediante técnicas especiales de investigación, mensajes, capturas de pantalla y videos en los que se observa a miembros de la Mara Salvatrucha coordinando hechos delictivos.

El perito explicó que en esos grupos se concentraba información relacionada con lo que ocurría en colonias, barrios y comunidades, desde movimientos policiales hasta movimientos de droga, «pegadas» y homicidios atribuidos a la pandilla.

Entre los archivos multimedia presentados, se observaron imágenes de mujeres y niños siendo golpeados, torturados, desnudados y asesinados, en ocasiones porque sus familias se negaban a pagar extorsiones.

La comunicación era únicamente entre pandilleros que se encontraban en las calles. Cuando se requería «luz verde» de parte de la ranfla histórica o de la ranfla de penales, esta se transmitía mediante «willas», códigos escritos utilizados por las pandillas para comunicarse entre ellos a través de lenguaje cifrado. Estas eran trasladadas por abogados, familiares de los pandilleros o custodios penitenciarios que colaboraban con la estructura criminal y que ya han sido procesados y condenados en otros casos.

La comunicación a través de dispositivos electrónicos se vio interrumpida a partir del año 2019 con la instalación de bloqueadores de señal en cada centro penal. Posteriormente, con el Régimen de Excepción y las medidas de emergencia, se suspendieron las visitas en los centros penales con el fin de cortar la comunicación con «la cabeza» de la pandilla.

Además, durante la audiencia se mostraron cartas en las que se confirmó que la pandilla mantenía comunicación con el expresidente Mauricio Funes, ahora fallecido, en las cuales le manifestaban que «no había cumplido con lo pactado, por lo que continuarían con las matanzas hasta ver avances en lo acordado». En esos años se registró el homicidio de alrededor de 525 miembros de la Policía Nacional Civil.

En la quinta jornada, testificó un perito especializado en análisis de la estructura criminal, quién mostró cómo estaba compuesta la pandilla, cuáles eran sus rangos y jerarquías. Además, consignó la existencia de al menos 21 válvulas abiertas con el fin de que los chequeos y observadores de la pandilla pudieran ascender e ingresar a la estructura, siendo 2017 el año en el que más válvulas se aperturaron: un total de 12.

Asimismo, se asentaron 108 reglas dentro de la MS-13, a las que ellos denominaban «testamento», y se explicó que la pandilla pasó de estar conformada por 48 programas a 32, además de 230 clicas en todo el país.

Finalmente, en la sexta jornada comenzó la reproducción de audios de la pandilla, en los cuales sus integrantes se ponían de acuerdo para cometer ilícitos, así como para reportar todo lo que ocurría en sus respectivas clicas y colonias.

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San Salvador, El Salvador

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