Por: Agencias

Foto: Cortesía.

«La madre y el niño gozan de buena salud», dijo el profesor Jean-Marc Ayoubi, jefe del Departamento de Ginecología, Obstetricia y Medicina Reproductiva del Hospital Foch de Suresnes, un suburbio al oeste de París.

La madre, Déborah, de 36 años, se había sometido a un trasplante de útero en marzo de 2019, el primero en el país. El caso fue noticia en su momento porque la donante era la madre de la paciente, y ahora abuela materna, que entonces tenía 57 años.

Nacida sin útero, la mujer trasplantada padece el síndrome de Rokitansky (MRKH), una enfermedad que afecta a una de cada 4.500 mujeres al nacer.

«Me siento normal, como una abuelita. La primera gran aventura terminó hace más de un año, cuando supimos que el injerto estaba bien adherido, que ya no había riesgo de rechazo, lo mío se acabó entonces. Ahora es la aventura de mi hija», explicó la madre de Déborah al diario Le Parisien.

La técnica se considera prometedora para las pacientes que nacen sin el órgano o a quienes tuvieron que sacarlo. También representa una alternativa experimental a la gestación subrogada, prohibida en Francia, o a la adopción.

El Blog

San Salvador, El Salvador

Redacción

Ventas