Fátima Bosch ha regresado a territorio mexicano por primera vez desde su coronación como Miss Universo, aunque su llegada al país difiere notablemente del protocolo seguido durante su estancia en Estados Unidos.
La representante mexicana aterrizó en el Aeropuerto Internacional Benito Juárez adoptando medidas para pasar inadvertida entre los pasajeros.
La modelo arribó vestida con una sudadera holgada, gorra, gafas de sol y auriculares de diadema, un atuendo que contrasta significativamente con las apariciones públicas que realizó durante su agenda oficial en Nueva York.
A pesar de sus esfuerzos por mantener un perfil bajo, diversos medios de comunicación lograron identificarla a su llegada.