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Las autoridades sanitarias de Estados Unidos expresaron que estaba a favor de levantar las patentes de las vacunas contra el COVID-19, una medida excepcional en un momento en que los países pobres carecen de las preciadas dosis, claves para frenar la pandemia.
«Se trata de una crisis sanitaria mundial y las circunstancias extraordinarias de la pandemia de COVID-19 exigen medidas extraordinarias», declaró la representante comercial de Estados Unidos, Katherine Tai, en un comunicado.
Tai agregó que “La administración cree firmemente en la protección de la propiedad intelectual, pero para detener esta pandemia, apoya el levantamiento». Además dijo que Washington estaba participando «activamente» en las negociaciones en la Organización Mundial del Comercio (OMC) al respecto.
No obstante, las patentes están sobre todo en manos de los laboratorios estadounidenses, que se oponen a su eliminación porque, según ellos, esto les privaría de una ganancia financiera necesaria para compensar sus costosas innovaciones.
Al liberar las patentes, las farmacéuticas de genéricos podrían comenzar a fabricar vacunas contra el COVID-19, permitiendo que las vacunas lleguen a millones de ciudadanos de escasos recursos en diferentes partes del planeta.