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España arrancó el jueves tres días de luto por la muerte de al menos 69 personas en el segundo desastre ferroviario de este año en el país.
Mientras los rescatistas siguen buscando víctimas entre los vagones destrozados de los dos trenes que chocaron.
Esta nueva catástrofe reactivó las dudas sobre la seguridad de la red ferroviaria nacional, que en enero ya había sufrido un duro golpe cuando el choque de otros dos trenes de alta velocidad en Adamuz, Andalucía que dejó 46 fallecidos.
El último accidente se produjo ayer miércoles a unos 150 kilómetros al sur de Madrid, cuando un tren de la compañía estatal Renfe que había partido de la capital rumbo a Sevilla embistió por detrás a otro de la compañía Iryo, que se encontraba detenido en la vía.