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El pasado fin de semana falleció el excanciller y jurista Ricardo Acevedo Peralta, una figura clave en la vida diplomática, política y jurídica de El Salvador y Centroamérica. Su trayectoria, que abarcó más de cuatro décadas de servicio público, lo convirtió en referente de la integración regional y la defensa del derecho internacional.
Su carrera diplomática inició en la década de 1980, cuando se desempeñó como viceministro de Relaciones Exteriores (1984-1986) y luego como ministro de Relaciones Exteriores (1986-1989) en el gobierno del presidente José Napoleón Duarte. Desde esos cargos jugó un papel decisivo en los procesos de paz de Contadora y de Esquipulas I y II, y en 1988 presidió la XVIII Asamblea General de la OEA, donde se aprobó el Protocolo de San Salvador, instrumento fundamental en materia de derechos humanos.
Su compromiso con la diplomacia y la paz lo llevó a representar a El Salvador en foros internacionales, incluyendo la Comisión Ejecutiva de Ministros de Relaciones Exteriores de Centroamérica, la Comisión Tripartita de Refugiados de ACNUR, y la Asamblea General del SELA en Caracas, de la cual fue presidente en 1988. También fue miembro nacional de la Corte Permanente de Arbitraje en La Haya (1988-1995).
En el ámbito legislativo, fue diputado a la Asamblea Legislativa (1991-1994) y diputado al Parlamento Centroamericano (1996-2001), donde ocupó cargos en su Junta Directiva y presidió la Comisión de Desarrollo Económico y Social.
A nivel regional, su mayor legado se consolidó en la Corte Centroamericana de Justicia, donde se desempeñó como magistrado propietario por El Salvador (2006-2016) y fue elegido presidente en dos períodos (2007-2008 y 2013-2014). Su elección por unanimidad reflejó el respeto y la autoridad que inspiraba entre sus pares.
Su labor académica también fue notable: formador de generaciones de abogados en El Salvador y Nicaragua, además de rector interino del American College en ese país. Como escritor, dejó como testimonio el libro “Duarte”, en el que narra su experiencia en el gabinete presidencial y aporta claves históricas sobre el inicio de las negociaciones que más tarde conducirían a la firma de los Acuerdos de Paz.
Además, fue agente de El Salvador ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (2003-2005), presidente de la Comisión Binacional El Salvador–Honduras, asesor del Procurador General de la República y miembro activo de asociaciones internacionales de derecho como ASADIP e IHLADI.
El doctor Acevedo Peralta fue heredero del talento de su abuelo, el escritor y diplomático José María Peralta Lagos, y supo proyectar ese legado con su propia voz, inteligencia y compromiso con la región.
Su partida deja un vacío irreparable en su familia, colegas, amigos y en toda la comunidad jurídica y diplomática. Será recordado como un hombre de visión, integridad y servicio, que dedicó su vida a la justicia, la paz y la integración de Centroamérica.
Descanse en paz, doctor Ricardo Acevedo Peralta.



