A diez años de cárcel fue condenado un hombre identificado como Hernández López, tras ser encontrado culpable del delito de tenencia, portación o conducción ilegal o irresponsable de armas de fuego.
Se comprobó que Hernández López se desempeñaba como vigilante privado para una empresa de frituras y su captura se produjo tras una denuncia ciudadana que alertaba que el sujeto consumía bebidas embriagantes durante su jornada laboral.
En atención a la denuncia, agentes de la Policía Nacional Civil se desplazaron al lugar el 10 de enero de 2026. La captura se efectuó sobre la 12.ª avenida sur, en el distrito de Soyapango, mientras el imputado estaba acompañado de otra persona.
Al momento de la detención, los agentes le practicaron una prueba de alcotest en aliento para verificar su estado. El examen arrojó un nivel de 269 grados de alcohol en aliento, lo que confirmó que se encontraba en estado de ebriedad mientras portaba el arma de fuego asignada para desempeñar sus labores de seguridad, con lo que puso en riesgo la seguridad pública.
