Un joven de 22 años fue acusado de ejercer como dentista sin licencia en una clínica clandestina que operaba junto a dos familiares en su domicilio de la ciudad de Havlickuv Brod, en la República Checa.
El caso ha causado indignación en el país centroeuropeo, donde las autoridades estiman que al menos 10 falsos dentistas son descubiertos cada año.
Según informes de la policía checa, el joven se hacía pasar por profesional de la odontología y extraía dientes, realizaba tratamientos de conducto e incluso aplicaba anestesia, basándose únicamente en información obtenida a través de internet.
A su lado trabajaban una mujer de 50 años, que fungía como enfermera y proveedora de insumos médicos, y un hombre de 44 años que se encargaba de fabricar prótesis dentales para los pacientes.
La clínica, montada sin ninguna licencia ni supervisión sanitaria, operó durante al menos dos años y atendió a decenas de pacientes, generando ingresos de alrededor de cuatro millones de coronas checas (unos 185 mil 800 dólares). Pese a ello, no se ha confirmado si existieron quejas formales de los pacientes atendidos.