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El Gobierno de Bolivia confirmó este miércoles la detección de los dos primeros casos de influenza A H3N2, variante K, en el país, lo que activó de inmediato los protocolos de aislamiento, vigilancia epidemiológica y búsqueda activa de contagios, en un contexto regional marcado por el aumento de la circulación del virus.
La viceministra de Salud, Roxana Salamanca, informó a la prensa que los pacientes, un hombre de 52 años y una niña de seis, se encuentran estables y reciben atención ambulatoria.
La confirmación de estos casos ocurre en el marco de una alerta epidemiológica nacional declarada de forma preventiva por el Gobierno boliviano el pasado miércoles, con el objetivo de anticiparse a un eventual incremento de contagios y evitar la saturación del sistema sanitario.
La ministra de Salud y Deporte, Tatiana Flores, señaló que la medida responde a una estrategia de «gestión de riesgo proactiva», orientada a fortalecer la detección temprana y la capacidad de respuesta inmediata.
De acuerdo con la ministra, la variante K no es más letal que otras formas de influenza, aunque presenta una mayor capacidad de transmisión, lo que obliga a extremar las medidas de prevención.