La noche del pasado sábado, un nuevo hecho de violencia tuvo lugar en el centro histórico de Uruapan en Michoacán, México, durante la celebración del Día de Muertos.
El objetivo del ataque armado fue el presidente municipal Carlos Manzo, quien unos minutos antes cargaba a su hijo en brazos, disfrutando como un ciudadano más de las actividades.
El alcalde fue trasladado inmediatamente hacia un hospital cercano, pero lamentablemente las heridas de bala eran letales y falleció minutos después del ataque.
Los sicarios abrieron fuego contra Manzo en la plaza central, rodeado de cientos de personas, entre ellos menores de edad, quienes participaban de la celebración, sin embargo, y a pesar de las mútiples detonaciones, ningún civil resultó herido.
En el lugar fueron capturados dos hombres, quienes ejecutaron el asesinato, y una persona más fue abatida en el lugar, perdiendo la vida de inmediato.
Hace unos meses Manzo había pedido auxilio al gobierno federal para combatir a los grupos criminales en la región, y desde su toma de llegada a la comuna, mostro su postura firme en contra del crimen organizado y la violencia generalizada que azota al país.
Además, Manzo declaró una guerra frontal contra los criminales, por lo que fue llamado «el Bukele mexicano», por su política de respeto a la vida y condena a los terroristas. Manzo buscaba fortalecer las fuerzas de seguridad, por lo que incrementó un 30% el salario de las fuerzas de seguridad para afrontar a los criminales.