Por: Francisco Narváez

(Foto/cortesía)

Después de 191 años de la ocupación por la fuerza de las Islas Malvinas por parte de Reino Unido, Argentina reivindicó sus “legítimos derechos” de soberanía sobre las islas, además de llamar a construir “una relación madura” que asiente un “clima de confianza” propicio para reanudar las negociaciones.

El Ministerio de Relaciones Exteriores argentino insistió en que el país sudamericano era el “heredero” de los territorios coloniales españoles y Reino Unido incurrió en un acto “contrario al Derecho Internacional y nunca consentido por el Gobierno argentino, que de inmediato presentó sus protestas”.

La Asamblea General de las Naciones Unidas ha caracterizado la cuestión de las Islas Malvinas como una situación colonial especial y particular que involucra una disputa de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido que debe ser resuelta por los gobiernos de ambos países mediante negociaciones bilaterales, teniendo en cuenta los intereses de los habitantes de las Islas.

“La Constitución Nacional establece que la recuperación del ejercicio efectivo de nuestra soberanía sobre dichos territorios, conforme el derecho internacional y respetando el modo de vida de sus habitantes, constituye un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino“, lee el comunicado del gobierno argentino.

Por su parte, el recién electo presidente argentino, Javier Milei, llegó a alabar la capacidad de liderazgo la primera ministra británica Margaret Thatcher, bajo cuyo mando se produjo el último conflicto, en el año 1982, pero ha insistido en que no modificará la posición de Estado sobre las Malvinas y seguirá reclamando la soberanía del territorio.

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