Especialistas en seguridad y sociedad civil alertaron sobre la rápida expansión del mercado ilícito de vapeadores y tabaco en México, durante la presentación del informe Humo, vapeo y poder, el nuevo negocio del crimen organizado, elaborado por Defensorxs. Señalaron que ambos mercados, antes marginales, se han convertido en fuentes estratégicas de financiamiento para siete cárteles, algunos de ellos recientemente designados como organizaciones terroristas por Estados Unidos.
Los especialistas participantes Miguel Alfonso Meza, Presidente de Defensorxs A.C; Oscar Balderas, periodista especializado en seguridad pública; Armando Vargas, Coordinador del Programa de Seguridad de México Evalúa; Rodrigo Peña, Director del Seminario sobre Violencia y Paz del Colegio de México y Fernando Escobar, Investigador de Causa en Común, coincidieron en que estas economías ilegales están reconfigurando rutas, cadenas logísticas y estructuras enteras del crimen organizado.
El mercado ilícito de vapeadores: prohibición, vacío regulatorio y control criminal
Los especialistas explicaron que la prohibición de vapeadores y la falta de trazabilidad generaron un vacío que los cárteles ocuparon de inmediato. Hoy controlan importaciones clandestinas (principalmente de origen asiático), reempaque, venta digital y distribución a través de menores en escuelas y tianguis.
De acuerdo con Defensorxs, organización dedicada a documentar, explicar y visibilizar fenómenos de violencia y crimen organizado, entre las consecuencias más graves identificadas en el comercio ilícito de vapeadores están:
- Extorsión policial alimentada por la ambigüedad legal.
- Reclutamiento de menores como distribuidores.
- Lavado de dinero mediante empresas fachada e importaciones falsas.
- Venta digital difícil de rastrear operada desde la informalidad.
En México, dos de cada diez cigarros consumidos son ilegales, un mercado que mueve entre 15 y 20 mil millones de pesos al año y que fortalece la operación criminal a nivel nacional. Este negocio ha permitido a distintos cárteles consolidar redes completas que incluyen fabricación pirata, bodegas clandestinas, robo de carga, distribución y venta minorista.
Los especialistas coincidieron en que México necesita una estrategia basada en regulación clara, trazabilidad efectiva, supervisión aduanal y combate a redes criminales, en lugar de políticas que empujan a consumidores y comercios hacia mercados controlados por los cárteles.