Por: Redacción El Blog

Dos alternativas. Así era la historia política en El Salvador, las únicas opciones electorales que existían en el pequeño país de Centroamérica para optar a un puesto de elección popular, dos partidos políticos que en los últimas décadas tras los Acuerdos de Paz habían ganado el Ejecutivo: Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) y el Frente Farabundo Martí Para la Liberación Nacional (FMLN). Dos instituciones que cambiaron el escenario de la guerra civil a un combate en las urnas y seguían simbolizando esa historia llena de odio y resentimiento. Sin embargo, la expulsión del FMLN de Nayib Bukele por diferencias con la cúpula o comandancia de ese partido el 10 de octubre de 2017 fue lo que dio el inicio de una nueva era, como bien dicen «tras la noche llega el amanecer». El gran error del FMLN fue creer que no necesitaban a quien en ese momento era el alcalde de San Salvador y el que lideraba el apoyo popular para ser candidato a la presidencia, su a todas vistas mejor opción.

Gracias a aquella expulsión, el 25 de octubre lejos de lo habitual en la política criolla surge la iniciativa Nuevas Ideas (NI) como un movimiento político que procura superar el viejo y desgastado dilema de la izquierda y la derecha, llenando de juventud y con el evidente apoyo coyuntural de los sectores descontentos con los partidos tradicionales en donde la tolerancia y el deseo de hacer camino al andar comenzó a escribir historia. Aunque en sus inicios NI se vio enfrentado a varias murallas para evitar su legalización, porque la política tradicional lo vio como una amenaza, ya que era el recurso con el que Nayib Bukele buscaría la presidencia de la República, quien hubiera sido con el FMLN su tercer período presidencial. Lejos y en la imaginación quedó ese modelo anterior debido a la miopía de aquel partido que solo sabía mirar para ellos mismos, como el azadón. Algo que se pospuso momentáneamente, ya que Bukele se vio obligado con tanta traba a inscribirse al Centro Cívico Democrático (CD), el cual fue anulado para evitar que entrara en contienda, y finalmente como última opción se convirtió en candidato con la Gran Alianza Nacionalista (GANA), y así llegó a la presidencia en 2019 con una clara ventaja sobre ARENA y el FMLN. El verdadero cambio había llegado.

La población estaba cansada de aquellas dos alternativas, la izquierda o la derecha, ARENA o el FMLN. La polarización no es sana, sobre todo cuando se ve empañada de casos de corrupción y contratación de familiares como sucedió en el pasado, además del abandono a sus bases.

Nuevas ideas no se quedó en el silencio, ya que a pesar de todo lo que se hizo para impedir su legalización siguió como movimiento desarrollando un importante apoyo a la candidatura de Bukele, quien es el presidente mejor calificado de la historia cuscatleca.

Con más de 200 mil firmas, Nuevas Ideas logró legalizarse como partido político el 8 de mayo de 2018 y se prevé que para las elecciones de 2021 gané la mayoría simple de curules en la Asamblea Legislativa, así como un considerable número de las 262 municipalidades.

Al ganar Bukele, el movimiento y ahora partido se convirtió en la cantera del nuevo Gobierno, como un remanente de esperanza que comenzó a estructurar cambios, a borrar lo malo y a trabajar de verdad para mejorar el país.
Y al ganar Bukele el movimiento y ahora partido se convirtió en la cantera del nuevo Gobierno, como un remanente de esperanza que comenzó a estructurar cambios, a borrar lo malo y a trabajar de verdad para mejorar el país.

El Gobierno de Bukele ha desarrollado las mejores y más sólidas relaciones internacionales que ha tenido la tierra de Cuscatlán reforzando sus vínculos con Asia, Europa y América. Tan bueno ha sido que tiene maravillosas relaciones con Estados Unidos y China al mismo tiempo. Se construyen puentes en los lugares más olvidados del país y se va desarrollando un maravilloso plan de seguridad para exterminar el cáncer de la delincuencia de nuestro país. Cada día son más las personas que viven en paz y edifican un mejor porvenir. Los cambios son evidentes, las estructuras corruptas han cambiado y poco a poco se extinguen. Claro que el proceso será largo, al igual que los grandes estadistas europeos, se sabe que para desarrollar estos cambios se requieren de «medicina amarga» y se debe ser fuerte y paciente para ello. Pronto se tendrá un tren bala que recorrerá el país de frontera a frontera, un estadio nacional maravilloso, un metro aéreo que mejorará nuestro sistema de transporte y una isla artificial.

¿Porqué no soñar con el desarrollo y el esperado equilibrio social? Bukele junto a Nuevas Ideas nos brindarán una nueva patria, igualitaria y llena de esperanza. Algo que inició gracias a la estrecha visión del pasado para darle un nuevo y glorioso amanecer a nuestro país.

Podríamos hablar de cada proyecto realizado, de cada obra y cada cambio. Sin embargo, eso sería hacer polítiquería cuando los cambios son visibles y sólidos a los ojos de todos, evidentes y perdurables como el día que se funda NI, y sobre la estatua de Francisco Morazán miles de simpatizantes y afiliados a las Nuevas ideas cabalgan como heroicos jinetes a liberar su tierra.

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San Salvador, El Salvador

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