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Los médicos han confirmado que el nódulo que tenía en el pulmón derecho el Papa León XV era un “adenocarcinoma pulmonar” y han decidido extirparle “el lóbulo inferior del pulmón derecho”. Los doctores están satisfechos porque la intervención ha sido un éxito y no se han producido complicaciones.
A las diez de la noche, cuando la noticia ha dado la vuelta al mundo, ha cambiado el pontificado de León XIV. Ayer la Iglesia católica veía en la plaza de San Pedro a un Pontífice joven y deportista, que este martes ha revelado que le han extirpado un cáncer de pulmón.
Con total transparencia, la Santa Sede ha hecho público el resultado de la operación del Papa y el complejo diagnóstico definitivo, pocos minutos después de haberlo conocido él mismo. Informalmente, el portavoz del Vaticano ha explicado que el Pontífice ha salido de la operación con apetito, y “ha pedido la cena”.
El adenocarcinoma pulmonar que le ha sido extirpado es el tipo más frecuente de cáncer de pulmón de células no pequeñas, que representa entre el 30% y el 40% de todos los casos. Fuentes vaticanas subrayaban a última hora que se trataba de un nódulo «circunscrito y localizado».
Según el boletín médico, publicado al filo de las diez de la noche, “el Santo Padre permaneció en el quirófano unas tres horas; la duración de la operación fue de aproximadamente 90 minutos”. Como es habitual, fue realizado un primer examen histológico durante la operación que ha confirmado que el nódulo era en realidad “un adenocarcinoma pulmonar, tal y como se sospechaba tras los exámenes preoperatorios”. “Para que la intervención fuera radical, se le ha extirpado el lóbulo inferior del pulmón derecho mediante una técnica videoasistida”.