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El congreso de Honduras aprobó condenar con cadena perpetua a los que sean encontrados culpables de quitarle la vida a policías y jueces.
La reforma al código penal de Honduras fue una iniciativa del presidente Nasry Asfura, en imitación de las medidas adoptadas en El Salvador en el marco de la guerra contra las pandillas.
Hasta antes de la actual reforma, los homicidas de policías y jueces podían ser condenados a 30 años de cárcel.
Con las reformas aprobadas, los tatuajes alusivos a pandillas se convierten en evidentemente para incriminar a los miembros de dichas organizaciones criminales.
Aunque las reformas contaron con el apoyo de la mayor parte de los políticos hondureños, nueve diputados del izquierdista Partido Libre se abstuvieron de votar a favor de las enmiendas.