Foto/ Cortesía
En Honduras, una encomienda interceptada en Puerto Cortés dejó al descubierto algo más que un cargamento ilegal, dentro del paquete no había mercancías comunes ni repuestos.
Las autoridades confirmaron que dentro del paquete habían dos fusiles AR-15, dos granadas de fragmentación, cargadores y uniformes tipo militar.
El hallazgo ocupó titulares por el arsenal decomisado, pero detrás del operativo quedó una pregunta que sigue abierta: ¿para quién iba dirigido ese envío?
El caso salió a la luz el pasado 10 de julio, cuando la Agencia Técnica de Investigación Criminal (ATIC) informó sobre el decomiso realizado en un taller de bus Lo que parecía una encomienda ordinaria terminó convirtiéndose en una pieza de una investigación más amplia sobre una estructura criminal que opera en la zona norte del país.
De acuerdo con medios locales, la operación se ejecutó en un taller de buses urbanos ubicado en Puerto Cortés y la inspección permitió localizar un paquete tipo encomienda cuyo contenido obligó a desplegar un operativo especializado debido a la presencia de explosivos y armamento de alto poder.