Por: Agencias

El 8 de julio de 2014, Alemania protagonizó una de las mayores goleadas al vencer 7-1 a Brasil en la semifinal del Mundial disputada en en el Estadio Mineirão de Belo Horizonte.

La selección local llegaba a ese encuentro con la presión de conquistar su sexto título como anfitrión, pero sufrió la ausencia de Neymar, lesionado en los cuartos de final ante Colombia, y de su capitán Thiago Silva, que estaba suspendido. El rival aprovechó cada error defensivo, marcó cinco tantos en solo 18 minutos del primer tiempo y sentenció el partido antes del descanso.

El Mineirazo significó la peor derrota de Brasil en la historia de los Mundiales y superó el recordado Maracanazo de 1950, cuando Uruguay ganó 2-1 en el Maracaná y le impidió coronarse frente a su público.

En Brasil, las críticas apuntaron principalmente al funcionamiento defensivo. David Luiz quedó señalado por la falta de orden de la última línea y por no poder reemplazar a Thiago Silva, ausente por suspensión. Dante, Fernandinho y Luiz Gustavo tampoco pudieron contener los movimientos alemanes.

Julio César recibió siete goles, aunque la mayoría llegaron tras errores defensivos colectivos. En ataque, el local sintió demasiado la ausencia de Neymar. Sin su principal figura ofensiva, el equipo perdió desequilibrio y capacidad para generar peligro.

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