Renzo Javier Casanova Sánchez, de nacionalidad peruana, fue encontrado culpable y condenado a prisión por el delito de feminicidio tentado.
La víctima y su agresor, ambos extranjeros, tenían nueve años de relación y se encontraban en el país por motivos de trabajo. Aunque se separaron en 2018, él seguía visitando a la hija menor de edad que tenían en común; así, en marzo de 2019, Casanova Sánchez se encontraba en la residencia de su expareja y, cuando ella salió de su dormitorio, comenzaron a discutir.
Tras proferir insultos y amenazas contra la víctima, Casanova Sánchez la golpeó reiteradas veces en la cabeza y el rostro, haciéndola perder momentáneamente el conocimiento.
Al escuchar gritos dentro de la vivienda, vecinos y personal de seguridad de la residencial se acercaron a la casa.
Cuando el agresor se percató de la presencia de terceros, detuvo su ataque y la víctima aprovechó para salir del lugar junto con su hija.
Casanova exigió a la mujer dinero en efectivo para retirarse del lugar, llamó a un servicio de transporte y salió del país, manteniéndose prófugo hasta 2025, cuando fue capturado en Perú y extraditado a El Salvador.
El desfile probatorio acreditó la relación de confianza entre la víctima y el agresor, así como la superioridad física de este, quien durante el ataque le provocó, mediante los golpes, una fractura en el rostro, cerca del ojo y la desviación del tabique nasal.
El juzgado identificó la situación de vulnerabilidad de la víctima ante la superioridad física de su agresor, y determinó que fue expuesta a una situación de violencia de género por la alevosía del ataque, al ser ejecutado al interior de la vivienda, donde se encontraban a solas y ella ejercía su derecho a la intimidad.
Ante estos hechos, Renzo Casanova fue condenado a diez años de prisión y a ser expulsado del país al cumplir la pena impuesta.
