Foto: cortesía
Noruega llegó al Mundial 2026 con un cargamento tan llamativo de 300 kilogramos de pescado rojo, 116 kilos de queso marrón (brunost) y 6.000 naranjas, todo transportado desde los fiordos hasta territorio estadounidense para que Erling Haaland, Martin Odegaard y el resto del equipo no renuncien a los sabores de casa durante el torneo.
Muchos se quedaron sorprendidos por esta situación y el motivo es sencillo, la federación de Noruega decidió hacerlo ya que no confían en la gastronomía del país norteamericano.
Por ello contrataron a dos de los chefs más reconocidos del país, para trabajar junto al cocinero habitual del equipo y garantizar que cada comida refleje los estándares gastronómicos del país escandinavo.
La filosofía detrás del plan alimenticio es clara: que los jugadores coman lo que siempre han comido, con los ingredientes que conocen, como forma de mantener tanto el rendimiento físico como la estabilidad anímica durante la competencia.