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El cantautor Pepe Aguilar lleva la música ranchera en la sangre, la heredó de su padre, ‘El Charro de México’, a quien rinde homenaje con su nuevo álbum “¡Qué viva Antonio Aguilar!”, que reivindica un legado de “buenas canciones” que “no caducan” pese a la evolución de la inteligencia artificial y el auge mundial de los corridos tumbados.
Aguilar, líder de la dinastía fundada por Antonio Aguilar (1919-2007), considera que la música ranchera en México es comparable al tango en Argentina, al flamenco en España o a la cumbia en Colombia; géneros que son “a prueba de balas” al estar profundamente enraizados en la identidad de un país y al nacionalismo que “tampoco caduca”.
El productor espera que su padre, ese “mexicano que amaba a su patria entrañablemente” y que se consolidó como un pilar de la música regional mexicana y del cine nacional, entre en el imaginario de los más jóvenes a través de versiones de sus canciones interpretadas por artistas de distintas generaciones, como “Pero hombre amigo (El Chubasco)”, a cargo de Carín León.
El disco reúne a distintos referentes del regional mexicano, como los integrantes de la familia Aguilar: Vicente Fernández, Lucero, Carlos Rivera, Banda El Recodo, Guadalupe Pineda y hasta al colombiano Jessi Uribe.