Por: Martín González

Sobre la calle antigua a Tonacatepeque en Soyapango, hay un anuncio que desde hace años roba miradas a quienes pasan frente a él.

Se trata del clásico rótulo de un taller de escapes y radiadores, cuya combinación de letras grandes, ilustraciones llamativas y estilo artesanal lo han convertido en una pequeña curiosidad urbana.

Lo interesante es que, en tiempos donde la publicidad se mueve entre redes sociales, campañas digitales y pantallas electrónicas, este letrero sigue cumpliendo su función original: captar la atención de la gente.

Muchos conductores y peatones lo identifican de inmediato, no solo por su diseño creativo, sino también porque ha logrado permanecer prácticamente intacto en la memoria colectiva de varias generaciones.

Y es que más allá de anunciar un negocio, el rótulo representa una época en la que la publicidad dependía de la creatividad pintada a mano y de la capacidad de destacar en la calle. Hoy, cuando gran parte de la promoción comercial ocurre en internet, este anuncio sigue demostrando que una buena idea puede ser tan efectiva como cualquier estrategia digital.

Para algunos es una reliquia, para otros una pieza de arte popular urbano. Lo cierto es que forma parte del paisaje de Soyapango y es un recordatorio de que, a veces, las formas más tradicionales de comunicación son las que dejan la huella más duradera.

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