Por: Martín González

Desde hace varios años, obsequiar flores amarillas cada 21 de marzo —ya sea en ramo o una sola— se ha vuelto una de las tradiciones más esperadas principalmente entre las parejas.

Sin embargo, aunque para la mayoría de las personas representa un gesto noble y romántico, muchos aun desconocen el origen de esta práctica.

En primer lugar, se debe tener en cuenta que es una tradición que marca la llegada de la primavera en varios países.

Además, la acción puede representar optimismo por la llegada de un nuevo amor; sin embargo, para otros tiene un significado más turbio.

El color amarillo es sinónimo de alegría y por ello, en esta fecha se le ha asociado con el amor y los amigos.

Además, se consideran un símbolo de la alegría de vivir, por lo que no es necesario recibirlas como obsequio de alguien más, ya que también pueden ser un detalle especial para uno mismo.

Sin embargo, algunas personas han advertido que el recibir flores de este color no es una buena señal ya que además este tono se ha asociado con el arrepentimiento, los celos, la envidia y sobre todo la infidelidad.

Es posible que, al conocer este otro significado, lo que menos quieres es que tu pareja te regale flores amarillas debido a que algunas personas creen que recibir un ramo de flores de este color no es más que un sinónimo de que la otra persona está arrepentida por los actos cometidos en el pasado y que estarían afectando de manera directa nuestra relación.

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