Lo que iba a ser el evento familiar más esperado de Panamá, llamado Snowland, se convirtió en un escándalo internacional por la gran diferencia entre lo prometido y la realidad.
Los organizadores prometieron una experiencia invernal completa con nieve real, pistas de esquí y un clima gélido, utilizando publicidad con imágenes generadas por Inteligencia Artificial que mostraban escenarios de ensueño.
Las entradas costaban 45 dólares e incluían un paquete “todo incluido” con juegos inflables, patinaje sobre hielo y acceso a cuartos de nieve, generando grandes expectativas entre los asistentes.
Al ingresar, los visitantes encontraron una bodega improvisada cubierta con lonas azules, un calor sofocante, un tobogán de cartón y un bosque navideño mínimo, muy lejos de lo que se había promocionado.
La decepción fue masiva, y los videos y testimonios en TikTok mostraron cómo el evento se convirtió rápidamente en tendencia mundial, pero por razones negativas, denunciando el fraude y la precariedad del montaje.