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Durante la elaboración de la tradicional “pupusa más grande del mundo”, un leve incidente terminó llamando la atención de los presentes, quienes esperaron con muchas ancianas para degustar esta delicia.
Sin embargo, el fuego intenso en una zona de la cocina provocó que parte de la pupusa se cocinara más rápido de los esperado y terminara quemándose.
Mientras algunas mujeres que se unieron a la elaboración cortaban piezas de pupusas para regalarlas a los espectadores, otras cortaban pedazos quemados.
A pesar del giro inesperado, muchos se la tomaron con humor, quienes no desaprovecharon de probar este platillo nacional que cada año se elabora en Olocuilta, La Paz.