Por: Redacción El Blog

Foto: cortesía 

Club Atlético River Plate se quedó con el superclásico del fútbol argentino, superando con un engañoso marcador de 2-1 ante Boca Juniors. 

El xeneize llegó al Más Monumental a pararse tácticamente como lo hacen los equipos más chicos, metiendo línea de cinco defensores y un solo referente en ataque.

Mientras que el local se hizo cargo de la responsabilidad de proponer el fútbol ofensivo y lo asedió a Boca durante todo el primer tiempo. 

El asedio del millonario dio resultados a los 24’ de la primera parte, cuando el juvenil de 17 años, Franco Mastantuono, clavó en el ángulo defendido por Augustín  Marchesin el balón tras cobrar magistralmente un tiro libre, luego de una falta del capitán de Boca, Marcos Rojo. 

El gol cayó como golpe de boxeador en la barbilla de su rival y descolocó totalmente a Boca, que de no haber sido por su arquero hubiera terminado goleado. 

En un contragolpe, el nueve de Boca, Miguel “La Bestia” Merentiel, le ganó la pelea al central millonario y le clavó el balón en la base del segundo palo al arquero local para marcar la paridad momentánea, al 37’.

Justo cuando parecía que la visita lograba pararse mejor en el Más Monumental, apareció Driussi ganando la espalda de los centrales de Boca y en dos tiempos marcó el 2-1.

El gol de Driussi cayó como balde de agua fría en el DT de Boca, quien justamente cambió el 4-4-2 para meter línea de cinco, con tres centrales, dos de perfil izquierdo. 

Con la ventaja en el marcador, en el segundo tiempo Marcelo Gallardo le cedió el balón a la vista y ordenó a sus dirigidos que se replegaran, para aprovechar los espacios que dejaba Boca y hacer daño en los contraataques. 

Sin embargo, el marcador no se movió, pese a que los delanteros de River Plate tuvieron más oportunidades de golear a Boca que es un fantasma jugando de visita.

El Blog

San Salvador, El Salvador

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