En la cultura india, las mujeres deben respetar y cumplir sin objeción una serie de normas y costumbres que priorizan la atención de sus maridos e hijos sobre ellas, por lo que, si alguna mujer veía pornografía, su esposo se divorciaba de ella inmediatamente, exponiéndola con deshonra.
Sin embargo, el pasado miércoles, en el Estado sureño de Tamil Nadu, la justicia india dictaminó que «el placer propio no es un fruto prohibido», agregando que, «En la medida en que se acepta la masturbación masculina, la masturbación femenina no puede ser estigmatizada».
El pedido de divorcio se basaba en varios actos de supuesta «crueldad» por parte de su cónyuge, entre ellos y según el marido, el de la adicción a masturbarse viendo pornografía.
Finalmente, la sentencia argumenta que la adicción a la pornografía es «mala» y no puede «justificarse moralmente», pero no constituye un motivo legal de divorcio. En India, el divorcio sigue siendo un tema tabú, ya que sólo uno de cada 100 matrimonios acaba en disolución, debido principalmente a la presión familiar y social.