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Activistas dicen que las agencias del Gobierno de Estados Unidos no han hecho lo suficiente para proteger la salud de los residentes y han tratado de mantener bajo perfil el descarrilamiento de 50 vagones de un tren de carga que transportaba productos químicos catalogados como tóxicos.
El hecho se registró el pasado 3 de febrero por la noche un tren de Norfolk Southern descarrilara, fueron 50 de los 150 vagones del tren los que se salieron de las vías.
Apróximadamente 20 de estos vagones llevaban materiales catalogados como peligrosos, como cloruro de vinilo, acrilato de butilo, etilhexilo, acrilato, éter monobutílico de etilenglicol, los cuales «desde entonces se han propagado» en el aire, suelos, y agua, de acuerdo a lo que informó la Agencia de Protección del Medio Ambiente (EPA, en inglés).
En redes sociales se ha hecho eco, incluso, de que la administración estadounidense ha impulsado la noticia sobre supuestos globos espía y objetos voladores no identificados en su territorio para tratar de esconder el desastre medioambiental ocurrido en East Palestine, Ohio.