Por: Agencias

En las últimas 48 horas, en la Isla Mauricio, aparecieron muertos delfines, calderones, ballenas piloto, entre otros cetáceos, a causa de la contaminación de sus aguas.

Este lugar está ubicado a 10 kilómetros de donde se produjo el vertido de 1.000 toneladas de petróleo hace tres semanas. Pese a este inusual fenómeno, el gobierno de África explicó que estas muertes masivas no están relacionadas con el accidente petrolero japonés MV Wakashio y su reciente hundimiento. Greenpeace, por su parte, exige una investigación independiente.

Según los resultados preliminares de la autopsia publicados el jueves 27 de agosto, los cuerpos de los 27 delfines tienen heridas en el cuerpo pero ningún rastro de petróleo. El ministro de Pesca, Sudheer Maudhoo, fue el encargado de explicar que no había un vínculo entre el vertido y el varamiento. “No hay ninguna traza de hidrocarburo sobre ellos o en su sistema respiratorio”, añade.

Tras el anuncio, Greenpeace África decidió publicar en sus redes sociales algunas imágenes de los cadáveres de los delfines de cabeza de melón. En ellas, se ven que los ejemplares tienen en su cuerpo y su boca en u una sustancia viscosa negra.

La ONG aseguró una autopsia pública y rápida de los cadáveres. Por el momento se han enviado muestras de los animales a un segundo laboratorio, que está ubicado en la isla francesa de Reunión.

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