Un agente policial de Georgia, Estados Unidos, no se imaginó que el muchacho al cual acababa de arrestar por manejar borracho era un “peligroso asesino” con difusión roja emitida por la Interpol.
El detenido es José Manuel Villatoro Alvarenga, un salvadoreño de 29 años, quien decidió salir a las calles para conducir un poco, a pesar que sabía que había bebido más de la cuenta. Pero, eso no es todo, cargaba un amplio historial criminal.
El oficial de la ciudad de Norcross, Benny Peña, patrullaba la Buford Highway cuando vio que el auto que conducía José iba saliéndose de su carril. Ante ello, se apresuró para encender las luces y verificar que todo estuviera bien con el conductor, sin tener idea de lo que iba a encontrar.
En primer lugar, el sospechoso no contaba con una licencia valida para conducir y por si eso fuera poco, presentaba todos los síntomas de una persona intoxicada.

Para salir de dudas Peña le realizó las pruebas de alcotest y no las superó por el alto nivel que presentaba, razón por la cual fue detenido en el acto.
Cuando José ya estaba en su patrulla, el uniformado hizo una revisión de sus antecedentes y se llevó la sorpresa: se enteró que el sujeto que tenía esposado en el asiento trasero de su patrulla no era un simple infractor de la ley de tránsito.
El oficial se enteró que el detenido tenía una orden de arresto en El Salvador por asesinato y narcotráfico emitida por la Interpol. Sin embargo, desde el primer instante que José tuvo contacto con Peña se comportó de una manera cordial. Acató las indicaciones y hasta el momento en que fue esposado, actuó pacíficamente.
Finalmente, Villatoro Alvarenga fue enviado a la cárcel del condado de Gwinnett. En la puerta del precinto lo esperaban los agentes de Inmigración para regresarlo a su tierra y pague así por sus fechorías.
