.




Fui a una entrevista a una barra show y esto fue lo que pasó


ebmin.jpg
Alejandra Duarte
En Reportajes
Jueves 15 de Mayo de 2014

Considero que esta ha sido una de las experiencias más impactantes que he vivido. Todo comenzó con una llamada a un anuncio publicado en un reconocido medio de prensa escrita, el cual decía: “se necesita señorita de 18 a 25 años…” junto con un número celular.
.

Yo necesito señoritas para atención a caballeros, ¿no sé si usted me entiende?

Después de tres tonos un hombre atendió la llamada telefónica, al momento en que le solicité información acerca del anuncio, el caballero me pidió apresuradamente que le llame en 10 minutos para alegando que una señorita me atendería.

A los 10 minutos, efectivamente establecí la comunicación de nuevo. Esta vez, me contestó una señora con tono de desconfianza: 

- ¿De dónde llama? 

- De San Salvador, le llamo porque estoy interesada en el empleo.  

- Yo necesito señoritas para atención a caballeros, ¿no sé si usted me entiende?  -Me explica que están ubicados en el centro de Ahuachapán y que les brinda alojamiento a las muchachas.

- ¿Exactamente qué es lo que tengo que hacer?

-  Cuando yo le hablo de atención a caballeros, no solamente es servirle a los clientes, sino que estar dispuesta a que si el cliente le pide algo más complacerlo.

- ¿Se refiere a sexo?

- Ehhh. Sí, este servicio es para el sexo normal, si el cliente es de los exigentes, entonces sube la tarifa.

- ¿No entiendo?

- Bueno, cuando usted venga tengo varios videos que mostrarle, para que se haga una idea. No es cosa del otro mundo.

La conversación parecía no avanzar. Después de consultarle el sueldo, la misteriosa voz contestó que eso lo prefería tratar en persona. "para que se haga una idea, por media hora de mantener relaciones con un cliente se cobra 15 dólares, de los cuales, solamente $3 estaría entregando a caja”

Mi entrevista en persona

Continúe mi investigación, esta vez acudí a una reconocida barra show capitalina. Esto fue lo que pasó: llamé al local para solicitar información, me dijeron que llegara a partir de las 5:00 pm. y llevara mi curriculum o mi Documento Único de Indentidad.

Al siguiente día modifiqué mi hoja de vida y acudí a la entrevista. Una persona me esperó en un área cercana al lugar para mi seguridad. Fingiendo estar tranquila, me dispuse a tocar el timbre y me atendió un caballero. “ahorita solo para bailarina hay trabajo” dijo, al mismo tiempo que me observa de pies a cabeza y me pide que me quede para una entrevista con la dueña del lugar.

Este señor, quien aparenta ser el guardia de seguridad del recinto, en tono de amabilidad me solicita que tome asiento mientras espero. Era una zona oscura, con un sillón largo y frente a mí una pista de baile, al parecer, se trata del área exacta donde “trabajan” las señoritas.

Poco a poco empiezan a llegar las empleadas, la mayoría aparenta edad entre 18 y 23 años. Las señoritas bromean con los empleados, entre los cuales pude observar a uno que otro con ademanes afeminados, en fin, parece un ambiente agradable para ellas, se percibe que están muy cómodas.

Aproximadamente media hora después, las luces de la pista se encienden y el DJ del lugar llama a las bailarinas. Son las 5:45 pm y ya se encuentran dos caballeros sentados a un metro de mí, listos para ver el show. De repente aparecen cinco señoritas altas, luciendo sus esculturales cuerpos en curiosos trajes de baño; otras, no menos atractivas vistiendo con lencería… Asimismo, otras mujeres, no gozan de los atributos de sus compañeras, el sobrepeso, las cicatrices abdominales o la avanzada edad eran evidentes.

La música empieza a sonar y ellas a bailar mientras se quitan la ropa al ritmo de “Solitaria”.

Los caballeros comienzan a tocarlas y yo a sentirme incomoda. Pensaba en ellas, en cómo se sentirán ante el manoseo de los hombres, algunas de ellas tendrá hijos… deseo salir del lugar de inmediato.

En ese momento se sienta a mi lado una joven de complexión delgada quien se dispuso platicar conmigo: 

- “¿A buscar empleo viene?” me pregunta. 

- Sí, que ando buscando empleo, como bailarina. 

Se presenta conmigo, su seudónimo es Laura... “yo sí necesito el pisto” dice en medio de la conversación (Detrás de su necesidad económica se encuentra una inusual historia, la cual relataré en la segunda entrega del presente reportaje).

Exactamente a las 6:30 pm un empleado de seguridad con un ademán nos indica que podíamos pasar las dos juntas a la entrevista. Entramos a una habitación adornada con lencería y en el centro una tarima con un tubo. Dos mujeres nos recibieron, ambas muy arregladas y amables.


- “¿Para qué plaza viene?”  Me pregunta una de ellas, “para bailarina” contesto “pero solamente quiero bailar” menciono, apresuradamente, por miedo a que me diga que hay que tener sexo con los clientes.

- Aquí no hay sexo, ¿cuántos años tiene?

- 27, respondí (Inmediatamente digo que me asaltaron un par de días atrás y me robaron mis documentos para que no me pidan quedarme ese día).

- Yo la veo perfectamente bien para bailar, ¿tiene algún tatuaje?

- No, no tengo

Con voz suave pide una opinión sobre mi aspecto a la mujer que la acompaña, que si estaba "apta para el trabajo". Ella le contesta que sí, mientras se levanta del asiento y toca todo mi cuerpo, al parecer para verificar si no tenía alguna grabadora o me notaron muy nerviosa y querían “probar” hasta qué punto podía llegar.

-¿Por qué no se queda ahora? aquí se le presta el vestuario y se queda trabajando…

- La verdad no venía preparada para quedarme ahora, ya me habían dicho que sin DUI no podía quedarme. Le expliqué para que no insistiera.

Cuando pregunté por el sueldo me contestó que la empresa otorga un adelanto salarial de 100 dólares cada 10 días durante un mes, los cuales se tienen que invertir para comprar el primer traje que ahí mismo venden; sin embargo, las ganancias varían según lo que el cliente consuma adentro del lugar “por cada bebida que usted le saque al cliente, se le da cinco dólares y según lo que él consuma, así es su pago diario” me explica.

“También hay bailes privados que consta de tres canciones. Por cada privado usted gana 15 dólares. Yo le voy a enseñar cómo hacerlo, usted no se preocupe. Aprenderá rápido”.

Al parecer estaba bastante interesada en que me quedara trabajando, pues, hasta me ofreció darme el dinero para que fuera a tramitar mi DUI y regresara el siguiente día.

La señora me explicó que la hora de entrada es a las 7:00pm… lo más tarde 8:10pm. Asimismo, me explica que por entrar 10 minutos tarde las empleadas se hacen acreedoras a una multa de $5.

- Los clientes se atienden adentro del lugar ¿verdad? Pregunté.

- la empresa no permite salidas, cuando venga pregunte por Estefany, yo la voy a atender y le voy a enseñar a bailar. Los primeros días no va a ganar mucho porque está aprendiendo pero pruebe una semana y verá que le irá bien.

- Esta bien. Muchas gracias. Regresaré con mis documentos.

- También piense en un nombre con el cual la llamaremos aquí. Britney me gusta para usted, tiene su talle de extranjera. Dice, mientras hace una ligera sonrisa.

Mientras salía del lugar, aproximadamente a las 6:45 pm, noté que la afluencia de clientes había incrementado, algunas de las bailarinas estaban totalmente desnudas, sentadas al lado de los clientes.

Una de las bailarinas se me acercó tras salir de un baile privado y me dijo, “hey nueva, venite, acompáñame” fuimos al baño adonde se limpió el sudor mientras se aplicaba una crema con brillantina y olor. Le pregunté que cómo le había ido en su baile privado con el cliente, “Lo normal. Pagó los 15 y me dio $5 de propina. Ese cliente siempre me dice que está enamorado de mí” (ríe). Por un instante pensé que de esta conversación podría salir otra historia, pero rápidamente un cliente estaba al tanto de ella y al salir del baño la tomó de su mano, para un nuevo baile privado. La bailarina de nombre desconocido, se limitó a despedirse con un ligero, pero sonriente “salú”.

Me le acerqué a otra de las chicas y me dirigí hacia ella en un tono casual, “tiene pegue ella”. Ella respondió un poco airada, “Esa me cae mal, se cree la gran cosa. Solo porque tiene pechos operados ahora se las pica, pero cuando vino aquí era una gran tabla… se fue a Guate a ponérselos, ella dice que $1,200 le cobraron”.

Ahora que las monedas de un dólar han invadido el bolsillo de los salvadoreños, el método de recolección ha variado también. Antes la bailarinas recibían los billetes de un dólar en los elásticos de sus trajes de baño, pero ahora tienen una pequeña bolsa con un elástico (ligero) alrededor de su pierna, así es como pueden guardar las monedas que le dan los clientes, quienes para no verse en desventaja, prefieren colocar billetes de 5 dólares. Incluso, más de alguno coloca billetes de $20. La dinámica parece tornarse un acto de competencia, de orgullo viril.

Antes de salir, me quedé observando lo que pasaba a mi alrededor, quería ver la frecuencia con la que los clientes se iban a bailes privados con las señoritas; quería ver cómo se comportaban mientras las chicas bailaban. Admito que me impresioné al ver que todos se comportan correctamente, nada de vulgaridades, quizás porque aún era temprano. No sé cómo será el comportamiento de las personas al estar en un estado etílico avanzado, pero lo que pude ver es respeto hacia las mujeres, me pareció curioso que los clientes bromean entre sí, cuando las mujeres bailan en la barra y se le acercan a alguien, todos empiezan a animarlo a que le de dinero a la chica y en algunos casos a que la bese, cosa que tímidamente no quieren hacer, quizás por pena. No lo sé.

Antes de partir, el empleado de seguridad me preguntó que porqué me iba, que si no me quedaría ese día… solamente contesté que regresaría pronto, mientras tanto buscaba a la persona que me esperaba afuera, cuando un cliente que se disponía a entrar me hizo una escueta pregunta: ¿Por qué se va, mi amor?

Le respondí… (Entérate en la segunda entrega)


Mostrar Comentarios

comments powered by Disqussss
.
2014 . TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS • POLÍTICA DE PRIVACIDADCONTACTO
Final Paseo General Escalón, número 60, San Salvador, El Salvador. Tel. (503) 2264 9803
.
.